¡Sacúdete las pulgas: hoy es un día maravilloso!

 

 

Sacú­de­te las pul­gas. Hoy es un buen día para aban­do­nar la con­di­ción de  perro calle­je­ro. Deja de vaga­bun­dear por el mun­do con la len­gua fue­ra y cari­ta de pena. Tie­nes una vida ente­ra para ser feliz.

 

Sacú­de­te las pul­gas. Abre los ojos. Hay tan­tas cosas que ver a tu alre­de­dor. No es pre­ci­so que cojas una male­ta y cru­ces el Océano. Vete al cine, a las mon­ta­ñas, a la pla­ya. Dis­fru­ta de la  genial expo­si­ción de foto­gra­fía que aca­ban de inau­gu­rar. Lee. Sién­ta­te en un ban­co y sim­ple­men­te mira a la gen­te que pasea. No estás per­dien­do el tiem­po. Estás inun­dán­do­te de luz.

 

Sacú­de­te las pul­gas, acti­va esas ore­jas y escu­cha con aten­ción. El pla­ne­ta está reple­to de pre­cio­sas notas musi­ca­les. Imprég­na­te de jazz, de rock, de músi­ca de can­tau­tor… Pon la músi­ca que quie­ras y recréa­te en ella. Que entre en tus neu­ro­nas, que se cue­le en cada una de tus célu­las y las lle­ne de opti­mis­mo y ale­gría.

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Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin. Home­na­je a Kiko

 

Sacú­de­te las pul­gas y menea la cola con fuer­za. Jue­ga, sal­ta, bai­la. Haz depor­te, cami­na. Ama. Y lue­go túm­ba­te un lar­go rato al sol. Sin pri­sas. Te lo mere­ces.

 

Sacú­de­te las pul­gas y mue­ve el hoci­co. Hue­le a tus hijos, a tu pare­ja, a tus sobri­nos. Olfa­tea las flo­res y el mar. Son­ríe. Res­pi­ra. Deja de comer por­que­rías. Cuí­da­te. Toma ali­men­tos que te gus­ten y que no te enfer­men. Llé­na­te de colo­res y sabo­res. Y tam­bién deléi­ta­te sin remor­di­mien­tos con una cena rica y un vino deli­cio­so. Si es en bue­na com­pa­ñía te sen­ta­rá de mara­vi­lla.  Ati­bó­rra­te de vida.

 

Sacú­de­te las pul­gas y ladra bien fuer­te. Que te oigan todos. Comu­ní­ca­te. Salu­da por las maña­nas. Can­ta por las tar­des. Habla con tus com­pa­ñe­ros, con tus ami­gos, con la fami­lia. Llá­ma­le de una vez. Que­da para tomar un café calen­ti­to  y habla, habla y habla. Vacía tu cora­zón y cól­ma­lo de entu­sias­mo.

 

Sacú­de­te las pul­gas. Ha lle­ga­do el momen­to de dejar de ser un perro aban­do­na­do. Alé­ja­te del con­te­ne­dor de la basu­ra. Date una bue­na ducha y cepí­lla­te a fon­do. Hoy es un día mara­vi­llo­so. Por fin tie­nes due­ño. Y el due­ño eres tú.

BSO de este post It’s a beau­ti­ful day por Michael Bublé

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