Sumérgete en el verano L’OR es la campaña de esta marca de cafés para presentar sus 3 novedades para la temporada de calor

La mar­ca de café L’OR ha pre­sen­ta­do sus tres nove­da­des para dis­fru­tar y sabo­rear el café en verano con las opcio­nes que nos refres­ca­rán cuan­do el mer­cu­rio suba sin pie­dad:

Foto cedi­da por la mar­ca

• La nue­va cafe­te­ra L’OR Baris­ta Abso­lu, con fun­ción Enjoy Over Ice para pre­pa­rar cafés fríos inten­sos y cre­mo­sos
• Las cáp­su­las Coco­nut Iced, una edi­ción limi­ta­da con notas de coco pen­sa­da para ser­vir­se con hie­lo
• Y las exclu­si­vas Per­las de Café L’OR, peque­ñas esfe­ras comes­ti­bles que esta­llan en boca y ofre­cen una expe­rien­cia úni­ca

El verano tam­bién impli­ca ofre­cer pro­pues­tas que nos hagan más lle­va­de­ro el calor y la mar­ca de café L’OR nos pro­po­ne dis­fru­tar de nues­tro café en su ver­sión más fres­ca, crea­ti­va y sen­so­rial. La nue­va cam­pa­ña res­pon­de al lema de “Sumér­ge­te en el Verano L’OR”.

La nue­va cafe­te­ra L’OR Baris­ta Abso­lu es un mode­lo que trans­for­ma cual­quier café frío en un ritual de pla­cer gra­cias a su fun­ción Enjoy Over Ice: Una tec­no­lo­gía exclu­si­va que per­mi­te pre­pa­rar un espres­so sua­ve y cre­mo­so a tem­pe­ra­tu­ra redu­ci­da (60 °C), ideal para ser­vir direc­ta­men­te con hie­lo, sin diluir el sabor. Ade­más, la cafe­te­ra per­mi­te crear has­ta 18 tipos de rece­tas frías y calien­tes, y cuen­ta con deta­lles de dise­ño como un depó­si­to de agua móvil o un sis­te­ma de lim­pie­za inte­li­gen­te. Todo para que pue­das dis­fru­tar de una autén­ti­ca expe­rien­cia baris­ta, en casa.

Por su par­te L’OR Coco­nut Iced es una nue­va edi­ción limi­ta­da que com­bi­na un café de tues­te lige­ro con un sutil toque de coco. Sua­ve, aro­má­ti­co y pen­sa­do espe­cial­men­te para dis­fru­tar­se con hie­lo, este café invi­ta a dejar­se lle­var por la cal­ma y el pla­cer de una bri­sa tro­pi­cal. Dis­po­ni­ble en estu­ches de 10 cáp­su­las, Coco­nut Iced se con­vier­te en la elec­ción per­fec­ta para sabo­rear el verano con ele­gan­cia y fres­cu­ra sin renun­ciar cuan­do el calor aprie­ta de tu bebi­da pre­fe­ri­da.

Las nue­vas Per­las de Café L’OR, pri­me­ras en el mer­ca­do y exclu­si­vas de la mar­ca, son peque­ñas esfe­ras, ela­bo­ra­das con una fina capa de extrac­to de algas mari­nas, que encie­rran café líqui­do en su inte­rior y esta­llan sua­ve­men­te en la boca al mor­der­las, libe­ran­do una inten­sa explo­sión de sabor. Ele­gan­tes en su sim­pli­ci­dad y sor­pren­den­tes en su efec­to, las per­las abren un nue­vo uni­ver­so sen­so­rial para los aman­tes del café. Idea­les para inte­grar en bebi­das frías, cafés hela­dos, cóc­te­les, pos­tres o inclu­so rece­tas sala­das, trans­for­man cual­quier momen­to coti­diano en una expe­rien­cia gour­met. Su ver­sa­ti­li­dad invi­ta a explo­rar el café des­de una pers­pec­ti­va crea­ti­va y mul­ti­sen­so­rial, demos­tran­do que el pla­cer del café va mucho más allá de una taza.

¿Dónde comprar los nuevos productos de L’OR?

La nue­va cafe­te­ra L’OR Baris­ta Abso­lu está dis­po­ni­ble en los pun­tos de ven­ta habi­tua­les de L’OR y las nue­vas cáp­su­las Coco­nut Iced y las Per­las de Café L’OR se pue­den con­se­guir en su web . Estas tres inno­va­cio­nes no solo rein­ven­tan la for­ma de vivir el café en verano, sino que cele­bran el pla­cer enma­yús­cu­las: ese que des­pier­ta sen­sa­cio­nes y trans­for­ma cada momen­to.

L’OR ofre­ce una gran varie­dad de cafés, con 22 varie­da­des de cáp­su­las y 6 de café en grano, ofre­cien­do así un aba­ni­co ente­ro de sabo­res y aro­mas que cau­ti­van los sen­ti­dos de los aman­tes del café. En cuan­to al pro­ce­so de ela­bo­ra­ción y tos­ta­do, L’OR selec­cio­na los mejo­res gra­nos de café para garan­ti­zar cali­dad y exce­len­cia en cada taza.

Omán, el país donde el agua es más cara que el petróleo.

 

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Omán. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

 

Con un rial oma­ní ‑algo más de dos euros- pue­des deci­dir entre com­prar ocho litros de petró­leo o cin­co de agua. Tú eli­ges: esta­mos en pleno desier­to y el calor en verano es extre­mo. ¡Te lo advier­to! Ade­más, si eres hom­bre, en este Sul­ta­na­to pue­des optar por tener una espo­sa o cua­tro vivien­do en la mis­ma casa. Tie­ne tela, y mucha por­que los ves­ti­dos de las damas han de lle­gar al tobi­llo y exten­der­se has­ta la muñe­ca. Eso sí, si quie­res tener una fami­lia exten­sa, debe­rás dis­po­ner de capi­tal sufi­cien­te para abo­nar la “dote” y res­pon­der sexual­men­te ante todas tus muje­res. Para eso está la nutri­ti­va leche de came­lla. Si al final el tema no te con­ven­ce y estás ago­ta­do, el divor­cio para el hom­bre es muy sen­ci­llo. Por cier­to alguien que vivía en Omán me dijo sin titu­beos: “en este país no exis­te el amor. Los matri­mo­nios son con­cer­ta­dos pero tam­po­co sale tan mal la cosa.” Pues mira, como yo siem­pre digo: hay que ser posi­ti­vos.

 

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Omán, Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin.

De la vida del Sul­tán ‑que lle­va en el poder cua­ren­ta y cin­co años- no se sabe dema­sia­do. La gen­te es muy dis­cre­ta al res­pec­to: esta­mos ante un monar­ca abso­lu­to, eso sí, con muchas ganas de demo­cra­cia y moder­ni­dad. Bue­nas noti­cias, pues. Algu­nas cues­tio­nes sí se cono­cen: el Rey mon­ta a caba­llo, es aman­te de la músi­ca clá­si­ca y goza de una refi­na­da edu­ca­ción bri­tá­ni­ca. Su suce­sión es un enig­ma por­que, según pare­ce, no tie­ne hijos ofi­cia­les. Ade­más de la iden­ti­dad del futu­ro sobe­rano, tam­bién es un secre­to el color del pelo de las muje­res oma­níes. Por­que lo lle­van tapa­do. Tú tam­bién si eres una fémi­na y visi­tas una mez­qui­ta del Sul­ta­na­to. Ni un mechon­ci­to. El ros­tro sin embar­go, sal­vo en el supues­to de algu­na etnia más con­ser­va­do­ra, pue­de lle­var­se al des­cu­bier­to. Te sor­pren­de­rá en el caso de muchas muje­res por su extra­or­di­na­ria belle­za, ojos impo­nen­tes y son­ri­sa ama­ble. Debe ser por el dul­zor de los dáti­les, la fru­ta estre­lla de la región.

 

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Omán. Foto­gra­fía de Noe­mI Mar­tin.

Si te ha pica­do la curio­si­dad y quie­res hacer­te una idea de este curio­so país, cuya capi­tal es la lim­pí­si­ma Mas­ca­te, y que tie­ne a Irán en fren­te y a Yemén y Ara­bia Sau­di­ta por cada lado, ven­te en invierno, por favor. Podrás dis­fru­tar de pre­cio­sas mez­qui­tas y for­ta­le­zas, una cos­ta escar­pa­da y agra­da­bles zocos con olor a incien­so. En enero, sus habi­tua­les vein­ti­cin­co gra­dos son más que apa­ci­bles y te per­mi­ti­rán pro­bar el gus­to­so café con car­da­mo­mo sin que te entre un sofo­co. Si tie­nes pacien­cia y via­jas al nor­te de Sala­lah, lle­ga­rás inclu­so a ver la tum­ba del San­to Job, un pro­fe­ta para los musul­ma­nes. En verano, olví­da­te de hacer las male­tas para via­jar a Omán sal­vo que ten­gas espí­ri­tu beduino o quie­ras con­ver­tir­te en un came­llo a la bra­sa. Écha­le 50 gra­dos como míni­mo y peli­gro de mon­zón. ¡Jozú, ni en la Expo 92!

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