Bloody Moritz la cerveza con alma de cóctel para tus aperitivos y tardeos

La nue­va cer­ve­za de tem­po­ra­da de Moritz rom­pe por com­ple­to con la cer­ve­za tra­di­cio­nal. Spoi­ler: no te deja­rá indi­fe­ren­te. Sigue leyen­do para saber más de esta nue­va cer­ve­za expe­ri­men­tal.

Se lla­ma Boody Moritz y cómo pue­des intuir por el nom­bre une lo mejor de ambos mun­dos: la cer­ve­za Moritz de toda la vida con un cóc­tel y jugan­do con las pala­bras de Bloody Mary se trans­for­mó en Bloody Moritz, ¿un gui­ño del des­tino? qui­zás. pero ahí está la cer­ve­za con alma de cóc­tel para que te sor­pren­das.

La Bloody Moritz a nivel visual es de color roji­zo y su sabor cítri­co te refres­ca­rá y te hará sali­var. Se ela­bo­ra con naran­ja san­gui­na jun­to a mal­ta de ceba­da extra páli­da, lúpu­lo Eure­ka, leva­du­ra Lachan­cea ther­mo­to­le­rans, aro­mas natu­ra­les de naran­ja y chi­le y colo­ran­te naran­ja. Su pre­sen­ta­ción con un tro­zo de naran­ja con­fi­ta­da atra­ve­san­do la copa aca­ba­rá de com­ple­tar la expe­rien­cia sen­so­rial.

Es ideal como ape­ri­ti­vo o como copa para el tar­deo. Des­de la coci­na de Fábri­ca Mor­tiz Bar­ce­lo­na han pen­sa­do en acom­pa­ñar­la de pla­tos más sua­ves y neu­tros como el hum­mus Bar­ce­lo­na, o pican­tes como la cro­que­ta de cala­ba­za, espi­na­cas y jen­gi­bre. Tam­bién para el pos­tre de coca de anís con cho­co­la­te. Tie­nes otras opcio­nes como acom­pa­ñar pla­tos mexi­ca­nos sua­ves, vamos los que están adap­ta­dos al gus­to euro­peo, ensa­la­das con alca­cho­fa, rúcu­la o espá­rra­gos ver­des.

La nue­va cer­ve­za Bloody Moritz de tem­po­ra­da esta­rà dis­po­ni­ble por tiem­po limi­ta­do de mane­ra exclu­si­va a la Fàbri­ca Moritz, Casa Moritz, El Veló­dro­mo i la Moritz Sto­re. Ade­más en la Mor­tiz Sto­re tie­nes la opción de lle­vár­te­la a casa en la bote­lla de un litro (no te olvi­des de traér­te­la de casa)

Esta cer­ve­za expe­ri­men­tal tie­ne un gra­do alcohó­li­co del 6% vol. Se reco­mien­da ser­vir en copa de tuli­pa y entre 4 y 6º C de tem­pe­ra­tu­ra.