Ferrero Golden Gallery y Carmen en las colecciones españolas

Muchas son las lecturas de la novela de Mérimée y de la ópera homónima de Bizet sobre la mítica y legendaria protagonista de ambas obras reduciéndola en la mayoría de los casos al nivel de la tragedia griega basándose en la hipótesis de la imposible relación hombre y mujer condenada a ser siempre tormentosa: amor-pasión desmesurada-celos incontrolados-muerte. Si además lo aderezamos con la ardiente vehemencia y visceralidad latina, la sordidez de sus personajes casi marginales ( gitanos, bandoleros, trabajadores de baja categoría social) la novela y ópera ganan en majestuosidad y dramatismo.

Tomo el testigo del atrevimiento de la cigarrera de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla y rompo una lanza por rescatar su espíritu y colocarla en el lugar que le toca. Reconozco mi fascinación y admiración del rol que asumió en la sociedad que le tocó vivir, como mujer luchadora, que no se amilanaba por enfrentarse contra el statu quo establecido, que se rebelaba contra el determinismo histórico que la situó por nacimiento en el bando de los perdedores, de los desheredados, encadenada a un mundo que no era el suyo. La pulsión del amor la alimentó, era su energía, la mantuvo viva y libre: “l’amour es un oiseau rebelle” (1).La escena más intensa de este drama es cuando conoce por casualidad a un militar que le enciende momentáneamente la llama del amor en su corazón como escapatoria a esa comunidad que la ahoga y la aprisiona, pero se da cuenta una vez más que es un hombre simple dominado por sus bajas pasiones, que se subyaga a su voluntad perdiendo su poca personalidad.” Si tu ne m’aime pas, je t’aime. Et si je t’aime, prends garde à toi” (2).  Su fiereza, osadía y enfrentamiento era su grito desesperado de demostrar su hostilidad hacia una colectividad que no comprende y menos acepta. Su mundo interior está por encima y reclama su dignificación como ser humano que aspira a algo superior y que los hombres que pasan por su vida no le dan: el bandolero, el militar y por último el torero. Consciente de que era a su vez esclava de su belleza y de sus sensuales curvas, usó sus armas de mujer sin escrúpulos para conseguir sus objetivos. Desafiante con el destino no contó que un caprichoso desencadenamiento de sucesos o alguna desafortunada conjunción de planetas malograra sus planes hasta el fatal desenlace.

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Ferrero Golden Gallery: bombones Ferrero Rocher, Ferrero Rondnoir, Ferrero Manderly, Ferrero Cappuccino, Ferrero Tenderly White, Ferrero Tenderly Nougat (desde arriba siguiendo el sentido de las agujas del reloj)

 

Ferrero, después del obligado parón del verano para evitar el deterioro de sus bombones por las altas temperaturas, vuelve como cada otoño a su cita con sus fieles cliente a traernos una nueva colección inspirada en el arte y en la pasión de la protagonista de la ópera de Bizet. Con esta colección Ferrero rinde tributo a ella y a todas la miles de mujeres del mundo adelantadas a su tiempo y que crearon tendencias. El compromiso por parte de la Fundación Ferrero con la sociedad ha permitido crear una cita cultural inigualable en Madrid para este otoño con la recuperación del mítico personaje de “Carmen”, posibilitando la exposición en el Museo Thyssen-Bornemisza de una pequeña selección de obras de Picasso o Casas entre otros, así como de actividades paralelas dentro del mismo recinto museístico y la representación de la ópera que lleva su nombre en el teatro de la Zarzuela. Gracias a la sensibilidad de artistas como Mérimée, Bizet y de los mencionados pintores le ponemos cara a este personaje femenino tan mítico como real que vive su propio tormento dominada por su belleza exterior y su espíritu elevado incomprendido.

La nueva colección de Ferrero Golden Gallery tienen ese aire de modernidad y de osadía con 4 nuevos sabores (Ferrero Manderly, Ferrero Tenderly White, Ferrero Tenderly Nougat, Ferrero Cappuccino) en una presentación impecable que es en sí ya una obra de arte. La representación del cuadro Julia pintada por su amante y futuro marido Ramón Casas en la portada de la caja de bombones, que curiosamente se guarda en la colección privada de Carmen Thyssen en el Museo homónimo de Málaga (¿otra casual coincidencia en el nombre?) y el fondo de la caja representando una paleta de pintor es otro guiño a la profunda consideración que guarda la compañía Ferrero y la baronesa por la pintura, a la cual le debemos tanto todos los españoles.

La exposición “Carmen en las colecciones españolas” se puede visitar en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid hasta el próximo 9 de Noviembre de 2014.

Banda Sonora de este post la famosa Habanera de Carmen que se ha representado en el madrileño Teatro de la Zarzuela hasta el 31 de Octubre.

(1) El amor es un pájaro rebelde.

(2) Si tú no me amas, yo te amo; y si te amo, ¡ten cuidado!.

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