Museo Territorial Campos del Renacimiento cumple su V aniversario revalorizando su rico patrimonio cultural en Tierra de Campos (Palencia)

El Museo Terri­to­rial Cam­pos del Rena­ci­mien­to es un pro­yec­to expo­si­ti­vo sin­gu­lar que bus­ca reva­lo­ri­zar el impor­tan­te patri­mo­nio cul­tu­ral que alber­ga la comar­ca palen­ti­na de Tie­rra de Cam­pos.  Se tra­ta de una ini­cia­ti­va cul­tu­ral fru­to del tra­ba­jo con­jun­to de la Dió­ce­sis de Palen­cia y la Dipu­tación de Palen­cia, que se ha vis­to enri­que­ci­da con la cola­bo­ra­ción de la Fun­da­ción Las Eda­des del Hom­bre y el apo­yo de la Jun­ta de Cas­ti­lla y León.

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Cuna del Rena­ci­mien­to en Espa­ña

La comar­ca de Tie­rra de Cam­pos des­ta­ca por ser cuna de la revo­lu­ción artís­ti­ca y cul­tu­ral que supu­so el Rena­ci­mien­to en la penín­su­la ibé­ri­ca. En cua­tro de sus loca­li­da­des (Bece­rril de Cam­pos, Pare­des de Nava, Cis­ne­ros y Fuen­tes de Nava) se pue­de ver una de las mayo­res con­cen­tra­cio­nes de arte rena­cen­tis­ta de nues­tro país. Loca­li­da­des don­de nacie­ron, vivie­ron y tra­ba­ja­ron en sus talle­res algu­nos de los pro­ta­go­nis­tas fun­da­men­ta­les para enten­der el Rena­ci­mien­to en Espa­ña. Cam­pos del Rena­ci­mien­to, por lo tan­to, ofre­ce una opor­tu­ni­dad excep­cio­nal de visi­tar pie­zas de arte úni­cas en los luga­res don­de fue­ron con­ce­bi­das, ade­más de reco­rrer los mis­mos espa­cios en los que con­vi­vie­ron Pedro y Alon­so Berru­gue­te, Jor­ge Man­ri­que, Ale­jo de Vahía o Fran­cis­co Giral­te en estas cua­tro loca­li­da­des.  

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El Museo Terri­to­rial Cam­pos del Rena­ci­mien­to es una herra­mien­ta indis­pen­sa­ble para enten­der cómo el Rena­ci­mien­to cam­bió la for­ma de vivir la fe y de mirar el mun­do a tra­vés de un nue­vo huma­nis­mo que da vida, espa­cio y sen­ti­mien­to a cada obra de arte. Este perio­do es, sin duda, cla­ve para enten­der el arte tal y como hoy lo cono­ce­mos. El Rena­ci­mien­to, en con­tra­po­si­ción con el medie­vo, bus­ca el rea­lis­mo huma­ni­zan­do. Esta bús­que­da de lo humano influ­ye en todas las artes y es espe­cial­men­te visi­ble en la pin­tu­ra y escul­tu­ra que pue­de des­cu­brir­se en el museo terri­to­rial.  

Un pro­yec­to sin­gu­lar  

Cam­pos del Rena­ci­mien­to nace de la unión de los museos parro­quia­les de Bece­rril de Cam­pos, Pare­des de Nava, Cis­ne­ros y Fuen­tes de Nava en un iti­ne­ra­rio expo­si­ti­vo sin­gu­lar que supo­ne orde­nar un inmen­so catá­lo­go artís­ti­co rena­cen­tis­ta de incal­cu­la­ble valor. Esta fusión en un museo terri­to­rial cons­ti­tu­ye un reco­rri­do de unos 50 kiló­me­tros que nos lle­va a cada una de las cin­co eta­pas que con­fi­gu­ran las cin­co igle­sias sedes del museo: la igle­sia de San­ta María, en Bece­rril de Cam­pos; San­ta Eula­lia, en Pare­des de Nava; las igle­sias de San Pedro, por un lado, y San Facun­do y San Pri­mi­ti­vo, por otro, en Cis­ne­ros; y, por últi­mo, la igle­sia San­ta María, en Fuen­tes de Nava. Cin­co empla­za­mien­tos, en sí mis­mos un impor­tan­te recla­mo monu­men­tal, que aco­gen en su inte­rior pin­tu­ras, escul­tu­ras, docu­men­tos y otros obje­tos artís­ti­cos que per­mi­ten acer­car la his­to­ria y rique­za patri­mo­nial de Tie­rra de Cam­pos al públi­co visi­tan­te en un per­fec­to diá­lo­go entre arte, fe y cul­tu­ra. Una expe­rien­cia terri­to­rial que per­mi­te no solo cono­cer el inmen­so patri­mo­nio artís­ti­co que ate­so­ra el museo sino des­cu­brir tam­bién los impor­tan­tes recur­sos turís­ti­cos y patri­mo­nia­les de las cin­co loca­li­da­des que lo alber­gan.   

Un tesoro de obras de arte renacentistas en el corazón de Palencia

Aun­que las visi­tas a los tem­plos pue­den rea­li­zar­se de mane­ra inde­pen­dien­te, Cam­pos del Rena­ci­mien­to es, en sí mis­mo, una ruta cul­tu­ral y patri­mo­nial en un museo repar­ti­do en cua­tro loca­li­da­des y cin­co sedes. Con­cre­ta­men­te, el iti­ne­ra­rio se ha con­fi­gu­ra­do de la siguien­te mane­ra:  

Bece­rril de Cam­pos

El pun­to de par­ti­da de Cam­pos del Rena­ci­mien­to es la loca­li­dad de Bece­rril de Cam­pos, muni­ci­pio his­tó­ri­co situa­do a 15 kiló­me­tros al noroes­te de la capi­tal palen­ti­na. Allí encon­tra­mos la Igle­sia de San­ta María, que aco­ge la pro­pues­ta expo­si­ti­va titu­la­da ‘Tie­rra de María’. Esta igle­sia alber­ga obras de Pedro Berru­gue­te y una impor­tan­te colec­ción de quien fue­ra vecino de la loca­li­dad, Ale­jo de Vahía. Esta pri­me­ra sede, ya con­ver­ti­da en museo en el año 1973, cuen­ta, ade­más, con tallas de Juan de Juni y Fran­cis­co Giral­te y se carac­te­ri­za por ser un edi­fi­cio en el que apre­cia su esti­lo pre­do­mi­nan­te­men­te góti­co jun­to a res­tos romá­ni­cos e incor­po­ra­cio­nes rena­cen­tis­tas y barro­cas.

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Ade­más de visi­tar la sede del museo en esta loca­li­dad, se pue­den dis­fru­tar otros atrac­ti­vos artís­ti­cos de altí­si­mo valor: como la pla­za por­ti­ca­da de Bece­rril, los res­tos de su anti­gua mura­lla, la igle­sia mudé­jar de San Mar­tín, la igle­sia de San Miguel o la de San Pedro Cul­tu­ral.

Para­da obli­ga­to­ria es tam­bién el Canal de Cas­ti­lla a su paso por la loca­li­dad, don­de se pue­de ver uno de sus tres rama­les, el deno­mi­na­do Ramal de Cam­pos. Este se inte­gra de mane­ra ple­na en el cas­co urbano de Bece­rril y, sobre él, está edi­fi­ca­do el Puen­te de San Juan.

Pare­des de Nava

El segun­do hito de esta ruta expo­si­ti­va lle­va el nom­bre de ‘Cris­to y su Igle­sia’ y lo encon­tra­mos en la igle­sia de San­ta Eula­lia de Pare­des de Nava, res­tau­ra­da para este pro­yec­to. En su torre se pue­den dis­tin­guir dife­ren­tes esti­los, como el romá­ni­co, góti­co y mudé­jar, y en su inte­rior aco­ge un impre­sio­nan­te con­jun­to de pin­tu­ras, escul­tu­ras, docu­men­tos y orfe­bre­ría, así como una colec­ción de ves­ti­men­tas litúr­gi­cas úni­ca. Esta segun­da mues­tra se ubi­ca en las salas que rodean el tem­plo en sus lados nor­te y sur y fina­li­za ante una de las joyas de este reco­rri­do: las pin­tu­ras de Reyes de Judá, en el reta­blo mayor de la igle­sia, la obra maes­tra de Pedro Berru­gue­te. Des­ta­can en la serie el Rey David, de pene­tran­te mira­da, el Rey Salo­món y el Rey Eze­quías. Y fren­te al altar, en uno de los late­ra­les, tam­bién se pue­de ver otra de las mara­vi­llas de este tem­plo: su órgano, data­do en 1780 y obra de Tadeo Orte­ga, uno de los maes­tros orga­ne­ros más des­ta­ca­dos de Cas­ti­lla y autor de un buen núme­ro de órga­nos barro­cos de la pro­vin­cia de Palen­cia.  

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Esta segun­da para­da nos per­mi­ti­rá reco­rrer las calles del que fue­ra el muni­ci­pio con más habi­tan­tes de la pro­vin­cia de Palen­cia has­ta bien entra­do el siglo XX y cono­cer mejor a dos de sus hijos: Pedro y Alon­so Berru­gue­te, que desa­rro­lla­ron allí gran par­te de su carre­ra; así como de una de las gran­des figu­ras de la lite­ra­tu­ra rena­cen­tis­ta: Jor­ge Man­ri­que.

Ade­más de la Igle­sia de San­ta Eula­lia, es impres­cin­di­ble cono­cer tam­bién las igle­sias de San Mar­tín, de San­ta María o de San Juan; el con­ven­to de San­ta Brí­gi­da; las ermi­tas de la Vera Cruz y de Nues­tra Seño­ra del Car­men o las caso­nas seño­ria­les pre­sen­tes en las calles del muni­ci­pio.

Cis­ne­ros

Nues­tra Igle­sia’ es el epí­gra­fe que da nom­bre a las pie­zas expues­tas en esta ter­ce­ra para­da de la mues­tra, que están ubi­ca­das, en este caso, en las naves de dos tem­plos habi­li­ta­dos e inter­ve­ni­dos para for­mar par­te del iti­ne­ra­rio museís­ti­co. En la pri­me­ra de las sedes que se pue­den visi­tar, la igle­sia de San Facun­do y San Pri­mi­ti­vo, se encuen­tra un cen­tro de inter­pre­ta­ción de las techum­bres mudé­ja­res y en el pres­bi­te­rio de la segun­da, la igle­sia de San Pedro, pue­de ver­se una pro­yec­ción audio­vi­sual bajo el gran­dio­so reta­blo mayor de Fran­cis­co Giral­te. Des­ta­ca en esta visi­ta la impor­tan­cia de la figu­ra del Car­de­nal Cis­ne­ros, quien lle­gó a gober­nar la Coro­na de Cas­ti­lla en dos oca­sio­nes y cuyos ante­pa­sa­dos pro­ve­nían de esta villa. Esta figu­ra que será eje vehi­cu­lar de este tra­mo expo­si­ti­vo.

La segun­da sede en Cis­ne­ros, igle­sia dedi­ca­da a San Pedro, pre­sen­ta un dis­cur­so narra­ti­vo orga­ni­za­do en tres blo­ques. El pri­me­ro de ellos nos aden­tra en la his­to­ria de la loca­li­dad des­de los pri­me­ros pobla­do­res, hacien­do refe­ren­cia a los perio­dos de mayor apo­geo eco­nó­mi­co y artís­ti­co. El segun­do apar­ta­do es el más amplio y está inte­gra­do por un nume­ro­so con­jun­to de obras de arte, fun­da­men­tal­men­te escul­tu­ras, que nos ser­vi­rán para enten­der la impor­tan­cia que ha teni­do la Igle­sia para las gen­tes de estas tie­rras. Final­men­te, el ter­cer blo­que inclu­ye una bue­na mues­tra de pie­zas de orfe­bre­ría.

Fuen­tes de Nava

El iti­ne­ra­rio museís­ti­co hace su últi­ma para­da en Fuen­tes de Nava, loca­li­dad que lle­gó a con­tar con has­ta cin­co igle­sias. La últi­ma sede de Cam­pos del Rena­ci­mien­to se encuen­tra en la igle­sia de San­ta María. Entre los innu­me­ra­bles teso­ros que alber­ga este tem­plo des­ta­can su arte­so­na­do mudé­jar poli­cro­ma­do, con una mag­ní­fi­ca con­ser­va­ción tras su res­tau­ra­ción, o la escul­tu­ra de la Asun­ción rea­li­za­da por Ale­jo de Vahía.  

En Fuen­tes de Nava des­ta­ca tam­bién la torre de la igle­sia de San Pedro, de 65 metros y de esti­lo tar­do­gó­ti­co. Esta torre cam­pa­na­rio es cono­ci­da como la ‘Estre­lla de Cam­pos’ y es la ima­gen más carac­te­rís­ti­ca de este muni­ci­pio terra­cam­pino. En el inte­rior del tem­plo, des­ta­ca su reta­blo mayor, obra de Juan de Val­ma­se­da, así como otras obras de Alon­so Berru­gue­te y Juan de Villol­do, entre otros.

Muy cer­ca de Fuen­tes de Nava se encuen­tra, ade­más, el hume­dal de la Lagu­na de la Nava, cono­ci­do popu­lar­men­te como ‘Mar de Cam­pos’, que for­ma par­te del Espa­cio Natu­ral la Nava y Cam­pos de Palen­cia y en la que habi­tan 254 espe­cies de aves dife­ren­tes.

Cin­co sedes en cua­tro muni­ci­pios que ofre­cen la opor­tu­ni­dad de cono­cer mejor la eta­pa his­tó­ri­ca de mayor esplen­dor de esta comar­ca palen­ti­na y que supo­nen un via­je por el arte, la cul­tu­ra y la fe. El Museo Terri­to­rial Cam­pos del Rena­ci­mien­to es, por lo tan­to, un pro­yec­to común crea­do como dina­mi­za­dor cul­tu­ral en las cua­tro loca­li­da­des que for­man par­te del iti­ne­ra­rio expo­si­ti­vo.

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