Consejos para vuelos de larga duración

Es mi déci­ma hora de vue­lo y escri­bo estos con­se­jos des­de mi móvil, cuan­do aún me que­dan un par de ellas para mi pró­xi­ma esca­la. Así, en calien­te y con ganas de lle­gar a casa, me per­mi­to ofre­cer­te algu­nas ideas para hacer menos ago­ta­dor el tra­yec­to de ida o vuel­ta en un vue­lo lar­go:

1. Pon­te ropa y cal­za­do cómo­dos. Nada de vaque­ros, taco­na­zos, botas altas o fal­di­tas cor­tas. No se tra­ta de estar divin@ de la muer­te sino de no sufrir  apretad@ como una mor­ci­lla de Bur­gos. Yo aho­ra mis­mo lle­vo un pan­ta­lón fino y amplio y una cami­se­ta de algo­dón de man­ga lar­ga. Tam­bién un cha­le­qui­to por si me da frío. Ade­más,  guar­do una cami­se­ta de repues­to en la mochi­la y toa­lli­tas refres­can­tes. No te olvi­des de meter unos cal­ce­ti­nes aun­que sea verano. El aire acon­di­cio­na­do es ate­rra­dor.

2. Toma mucha agua y evi­ta las bebi­das con gas. A pesar de que una copi­ta de vino pue­de ale­grar­te la tra­ve­sía, con­tro­la el alcohol. Ya ten­drás tiem­po  en tie­rra, sobre todo si pue­de sen­tar­te mal.

3. No comas dema­sia­do aun­que pasen diez veces con zumo de toma­te y galle­ti­tas sala­das. La comi­da no se digie­re igual a tro­pe­mil metros de alti­tud. Ade­más, ten cui­da­do con lo que engu­lles antes de via­jar. Mejor algo lige­ro, como me dijo un aza­fa­to que sólo toma­ba una lata  de atún y que veló por mi salud en un vue­lo de La Haba­na a Madrid, uno de los mas terro­rí­fi­cos de mi exis­ten­cia. Arroz y fri­jo­les en no muy buen esta­do fue­ron los cul­pa­bles de la deba­cle .

4. Inten­ta bus­car asien­tos de pasi­llo, así te podrás levan­tar cuan­do quie­ras.  Da igual que vayas acom­pa­ña­do,  podéis ele­gir ambos esta opción cuan­do hagais el check-in. No va a pasar nada por­que corra el aire en medio y te ase­gu­ro que esta­reis más cómo­dos sin tener que des­per­tar al vecino que igual va ron­can­do.

5. Lle­va pas­ti­llas para la gar­gan­ta (el aire acon­di­cio­na­do es trai­cio­ne­ro) y todo lo que creas que pue­das nece­si­tar.  Si son medi­ca­men­tos con rece­ta, ten­la a mano, a poder ser en el idio­ma del sitio de des­tino o al menos en inglés. En algu­nas adua­nas como las de Aus­tra­lia,  son muy extre­mis­tas. No te olvi­des del cepi­llo de dien­tes.

6. Car­ga tu arse­nal de libros, guías y revis­tas. A saber lo que te pue­de ape­te­cer leer o no leer en tan­tas horas. Tam­bién pue­des meter en el bol­so un cua­derno para ano­tar lo que se te ocu­rra o un libro de colo­rear para pasar un rati­to entre­te­ni­do. Ade­más,  lle­va un boli para relle­nar los posi­bles pape­les de entra­da en el país de des­tino.

7. Aun­que podrás ver pelí­cu­las y escu­char músi­ca, valo­ra la opción de conec­tar­te a inter­net. En Emi­ra­tes, por ejem­plo, tie­nes dos horas gra­tis y el tra­yec­to ente­ro por unos ocho euros.

8. Mué­ve­te. Estí­ra­te. Vete al baño cin­co veces. Tus pier­nas y tu espal­da te lo agra­de­ce­rán. Más de una vez he vis­to gen­te que pasa sie­te horas sin levan­tar­se del asien­to.

9. Si pue­des, duer­me un poco pero bus­ca una posi­ción que no te rega­le una tor­tí­co­lis agu­da. Yo soy un búho y me es impo­si­ble aun­que esté ago­ta­da. Si nun­ca tomas pas­ti­llas para dor­mir, no se te ocu­rra hacer la prue­ba en un avión. Pue­des aca­bar como uno de los zom­bies de Thri­ller.

10. Vive el vue­lo con cal­ma y buen humor.  No te  que­jes. Segu­ro que en la mayo­ría de los casos vas o vuel­ves de un via­je estu­pen­do.

BSO: Nel blu dipin­to di blu (Vola­re) de Dome­ni­co Modugno

© 2018 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.