Número Diez la nueva pizzería napolitana de Barcelona que rinde tributo a Maradona

El Vesu­bio, Nápo­les, el fút­bol, Mara­do­na, la piz­za y la coci­na de la Non­na e la mam­ma son las señas de iden­ti­dad del res­tau­ran­te @numerodiezpizza

Altar a Mara­do­na, mural al pelu­sa como juga­dor del Nápo­les con el núme­ro diez, limo­ne­ros de Sorren­to y la ropa col­ga­da del Quar­te­ri Spag­no­li. En la mesa la mitad de las cafe­te­ra rojas de Baset­ti con cac­tus y latas de Mut­ti con flo­res secas. Todo nos recuer­da a Nápo­les y al núme­ro diez que tan­tas ale­grías y títu­los con­si­guió en el Napo­li y que con sus goles devol­vió en los años 80 la espe­ran­za a esta ciu­dad pasio­nal y lle­na de vida

Sin duda el res­tau­ran­te Núme­ro Diez es todo un home­na­je a la ver­da­de­ra Ita­lia, a la que se come en casa, en la calle o en las pla­zas. El obje­ti­vo es ele­var la comi­da popu­lar napo­li­ta­na sin per­der la esen­cia de barrio y en espe­cial la piz­za napo­li­ta­na y a los piz­zaio­li (decla­ra­da Patri­mo­nio Inma­te­rial de la Huma­ni­dad por la UNESCO)

Los pro­duc­tos son traí­dos des­de Ita­lia como la Figlia­ta de 1 kilo que es una moz­za­re­lla relle­na de boli­tas de moz­za­re­lla (boc­con­ci­ni) y nata fres­ca o strac­cia­te­lla.

Pla­tos como los rolli­tos de beren­je­na con pan­ce­ta,

La cro­que­ta de pata­ta con pro­vo­la ahu­ma­da

o las deli­cio­sas albón­di­gas de la abue­la al esti­lo napo­le­ta­na,

los ñoquis a la sorren­ti­na, los espa­gue­tis al car­toc­cio de mar, o los fet­tuc­ci­ne en sal­sa de anchoas.

Por supues­to las piz­zas

y los pos­tres que no pue­den fal­tar como el tira­mi­sú pre­sen­ta­do en una cafe­te­ra

Núme­ro Diez, la pun­ta de lan­za del Gru­po Dol­ce­vi­ta Gus­to Ita­liano

Emma­nue­le Ste­va­na­to la cabe­za visi­ble del Gru­po Dol­ce­vi­ta Gus­to Ita­liano y al fren­te de esta Rapú­bli­ca del Sabor es un crea­dor de expe­rien­cias gas­tro­nó­mi­cas, que tras diri­gir obra­do­res y pro­yec­tos de res­tau­ra­ción en Ita­lia, lle­gó a Bar­ce­lo­na hace tres años con una idea cla­ra: mos­trar la ver­da­de­ra Ita­lia, la que se come en casa, en la calle, en las pla­zas.   Y más allá del nego­cio está la pasión. Naci­do en Vicen­za de fami­lia vene­cia­na, su carre­ra pro­fe­sio­nal lo lle­vó prác­ti­ca­men­te por toda la geo­gra­fía ita­lia­na bus­can­do algo más que rece­tas. Empe­zó con un obra­dor de pla­tos pre­pa­ra­dos para hote­les y res­tau­ran­tes, pasó a la con­sul­to­ría gas­tro­nó­mi­ca y pron­to des­cu­brió que su ver­da­de­ra voca­ción era crear con­cep­tos capa­ces de emo­cio­nar y expe­rien­cias alre­de­dor de una mesa.

Así, en 2022, dejó su zona de con­fort ‑en Ita­lia regen­ta­ba varios esta­ble­ci­mien­tos culi­na­rios- y se mudó a Bar­ce­lo­na con una idea cla­ra: “rede­fi­nir la expe­rien­cia ita­lia­na en Espa­ña”, sin cli­chés, sin ata­jos y con res­pe­to abso­lu­to por la tra­di­ción. “Bar­ce­lo­na me atra­pó por su ener­gía”, con­fie­sa. “Euro­pa está can­sa­da, pero aquí toda­vía hay vida, movi­mien­to, ambi­ción. Que­ría traer lo mejor de Ita­lia a una ciu­dad que sabe dis­fru­tar”, aña­de. 

Y de esta for­ma, en 2023 nació su pri­mer res­tau­ran­te, Dol­ce Vita, en el barrio de Les Corts. Un espa­cio don­de catar autén­ti­ca coci­na ita­lia­na, sin pre­ten­cio­nes, sin arti­fi­cios. Un local fami­liar, diver­ti­do, colo­ri­do y ale­gre, don­de el comen­sal pue­de trans­por­tar­se con los cin­co sen­ti­dos has­ta el cora­zón de Ita­lia. Segui­da­men­te, en sep­tiem­bre de 2024, lle­gó un segun­do Dol­ce Vita, jun­to a La Boque­ria, con el mis­mo espí­ri­tu, pero un toque más infor­mal y calle­je­ro. 

Este 2025, Emma­nue­la da un paso más e ini­cia un nue­vo camino de cre­ci­mien­to empre­sa­rial, una expan­sión que le lle­va­rá a abrir nue­vos res­tau­ran­tes ita­lia­nos autén­ti­cos no solo en Bar­ce­lo­na, sino por toda Espa­ña. La idea es que cada esta­ble­ci­mien­to esté enfo­ca­do a la gas­tro­no­mía de una región espe­cí­fi­ca de Ita­lia. Espa­cios con per­so­na­li­dad pro­pia, pero con un sello incon­fun­di­ble, el del Gru­po Dol­ce­vi­ta Gus­to Ita­liano. “Cada res­tau­ran­te del Gru­po Dol­ce­vi­ta Gus­to Ita­liano es, para mí, un tro­zo de Ita­lia con­ver­ti­do en expe­rien­cia. No son sim­ples loca­les: son como las atrac­cio­nes de un gran par­que de atrac­cio­nes, en este caso gas­tro­nó­mi­co y que lla­mo Dol­ce Vita, don­de cada local recrea una región, una his­to­ria, un carác­ter. Antes de abrir un nue­vo con­cep­to —como el pró­xi­mo que de Cas­tell­de­fels, dedi­ca­do a Sici­lia— via­jo al lugar, reco­rro sus mer­ca­dos, hablo con pro­duc­to­res y res­pi­ro su esen­cia”.

Por­que Emma­nue­le quie­re que “al entrar en un res­tau­ran­te del gru­po debe ser como subir­se a una máqui­na del tiem­po y del tele­trans­por­te: quie­ro ofre­cer un via­je por Ita­lia sin mover­se de la mesa”. Una idea que sabe que pue­de gus­tar más o menos, pero siem­pre deja­rá una hue­lla de auten­ti­ci­dad y cali­dad. “Aquí no hay ata­jos ni con­ce­sio­nes: res­pe­ta­mos rece­tas, pro­ce­sos e ingre­dien­tes. Nues­tra coci­na es la que se coci­na a dia­rio en cual­quier casa, la que yo comía en casa de mi madre, pero rein­ter­pre­ta­da con un toque moderno y, a veces, con­tro­ten­den­za”.

@numerodiezpizza
Del gru­po @dolcevita_gustoitaliano
📍Capi­tán Are­nas, 62. Bar­ce­lo­na
Reser­vas des­de el per­fil de IG